La Montaña de la Arena nos permite acercarnos a una de las zonas volcánicas más recientes de Fuerteventura y descubrir, a través del senderismo, cómo el paisaje de la isla ha sido modelado por el volcanismo y por la actividad humana.
La experiencia comienza con la recogida en el alojamiento a la hora acordada y el desplazamiento hacia el norte de la isla, donde iniciaremos el recorrido.
El sendero comienza en una zona de molinos, vinculada al pasado agrícola de Fuerteventura. Desde aquí nos adentraremos progresivamente en un paisaje dominado por el malpaís, formado por extensas superficies de lava solidificada, cráteres y antiguas emisiones volcánicas.
A medida que avanzamos, el terreno nos permite observar de cerca las formas creadas por las erupciones y comprender cómo este episodio volcánico transformó el territorio.
El recorrido nos llevará también hasta un mirador natural sobre las llanuras del norte de Fuerteventura, desde donde podremos apreciar la amplitud del paisaje y el contraste entre las zonas volcánicas y las superficies más abiertas de la isla.
Con menos de 10.000 años de antigüedad, la Montaña de la Arena constituye uno de los elementos volcánicos más recientes de Fuerteventura. Su entorno no solo tiene interés geológico: también conserva huellas de la presencia humana anterior a la conquista de la isla.
En diferentes puntos de la zona existen cuevas y otros espacios vinculados a la ocupación prehispánica, que nos permiten acercarnos a la relación que las antiguas poblaciones de Fuerteventura mantenían con este territorio.
Así, el recorrido combina paisaje y patrimonio, mostrando que el territorio volcánico también forma parte de la historia cultural de la isla.
Durante la ruta nos acercaremos a una zona de conservación del guirre majorero, una de las aves más representativas de Fuerteventura.
La observación dependerá de las condiciones del momento y de la propia presencia de las aves, por lo que no podemos garantizar su avistamiento. Si tenemos la oportunidad, podremos contemplar este particular habitante de los paisajes majoreros en su entorno natural.
Junto al paisaje volcánico aparecen también los muros de piedra seca que delimitan antiguos campos y espacios agrícolas.
Estos elementos permiten reconocer otra dimensión del territorio: la intervención de las comunidades que durante generaciones trabajaron una tierra marcada por la aridez y las características del terreno.
Durante el recorrido podremos observar cómo geología, agricultura y actividad humana han terminado formando parte de un mismo paisaje.
Tras una jornada recorriendo paisajes volcánicos, antiguos campos agrícolas y caminos ligados a la historia de la isla, iniciaremos el regreso al punto de origen.
Concluiremos esta ruta habiendo conocido una Fuerteventura menos evidente, donde geología, naturaleza, patrimonio y actividad humana se encuentran en un mismo territorio. Un recorrido que nos permite acercarnos a la isla desde una perspectiva diferente, comprendiendo mejor la relación entre sus paisajes y quienes los han habitado a lo largo del tiempo.
RECOGIDAS
INCLUYE
NO INCLUYE
QUÉ TRAER