Descubre una de las caras más auténticas de Fuerteventura a través de un recorrido que combina paisajes rurales, barrancos, montañas volcánicas y espectaculares acantilados frente al océano Atlántico.
Esta ruta nos llevará desde el interior de la isla hasta la costa, atravesando un paisaje modelado durante miles de años por la erosión y las condiciones climáticas. Un recorrido para caminar con calma, observar cómo cambia el territorio y descubrir algunos de los contrastes que hacen de Fuerteventura un destino tan singular.
Después de la recogida en tu alojamiento, a la hora establecida, nos dirigiremos hacia el Parque Rural de Betancuria, donde comenzará nuestra ruta.
Desde el pueblo de Los Molinos nos adentraremos en el barranco que lleva su mismo nombre, siguiendo un entorno de gran interés natural y especialmente relevante para la observación de aves.
Mientras avanzamos por el barranco, podremos apreciar cómo la vegetación y las formas del terreno cambian en función de las condiciones del entorno, descubriendo una Fuerteventura muy diferente a la que encontramos en sus zonas costeras más conocidas.
A medida que nos alejamos del barranco, el recorrido nos llevará hacia el interior de la isla, atravesando montañas y paisajes volcánicos profundamente transformados por la erosión.
Las formas del terreno, los colores y las diferentes texturas del paisaje permiten comprender cómo los procesos naturales han ido dando forma a Fuerteventura a lo largo del tiempo.
Durante el recorrido tendremos diferentes oportunidades para detenernos, observar el paisaje y disfrutar de vistas panorámicas del interior de la isla.
El paisaje irá cambiando progresivamente hasta acercarnos a la costa.
Llegaremos a los acantilados, donde el terreno se encuentra con el océano Atlántico y podremos contemplar el contraste entre las montañas del interior y la inmensidad del mar.
Este tramo nos permitirá descubrir otra de las características de Fuerteventura: la capacidad de pasar, en pocos kilómetros, de un paisaje rural y montañoso a un litoral abierto y marcado por la fuerza del océano.
Desde la costa seguiremos la línea del acantilado para emprender el regreso hacia el punto de partida.
Será el momento de disfrutar del paisaje desde una perspectiva diferente, con el océano como compañero de camino y las montañas que hemos atravesado al comienzo de la ruta formando parte del horizonte.
Tras una jornada recorriendo barrancos, montañas volcánicas, paisajes rurales y acantilados frente al Atlántico, iniciaremos el regreso al punto de origen. Concluiremos esta ruta habiendo descubierto una Fuerteventura menos evidente, donde la naturaleza, la geología y el paisaje se encuentran a lo largo de antiguos senderos y caminos, llevándonos una visión más cercana, auténtica y respetuosa de un territorio modelado por el tiempo.
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